Pedimos tres cafés y dos pinchos de tortilla en la terraza de la cafetería del Club Náutico de Torrevieja. Va a ser buen día. Nos hemos despertado a las 4:30 de la mañana para llegar hasta aquí pronto y ya tenemos todo preparado. Se nos presentan Ander Martín, medallista mundial de Beach Sprint y aspirante a todo en el estreno olímpico de su disciplina en Los Ángeles, y su entrenador, el gaditano Antonio Barbero. Ya estamos todos.
El nuevo programa olímpico de Los Ángeles, americanadas aparte, ha dado una alegría inigualable al alicantino Ander Martín (La Mata, Torrevieja, 2000). El ‘beach sprint’, modalidad de remo de mar en la que se compite corriendo desde la playa al mar, remando hasta un punto y regresando antes de salir del barco y correr hasta un botón en la playa sobre el que se abalanzan los remeros para decidir un ganador –es tan épico como suena–, será deporte olímpico por primera vez. Él participó en el primer Mundial de la disciplina y aspira ahora a sus primeros oros olímpicos, para los que se prepara en Torrevieja.
Hemos apalabrado colarnos en uno de sus entrenamientos, subidos a la zodiac desde la que Antonio tutela las paladas de Ander, intentando interferir lo menos posible haciendo tantas preguntas –y fotos– como podamos. Montamos bien y no hay que lamentar caídas. Primer éxito del día.
«Le doy mucha libertad con los calentamientos», nos cuenta Antonio. Ya alrededor de la playa Ander empieza a remar a su gusto antes de las series del día, a una intensidad media ya que estrena su temporada compitiendo ese sábado –es martes– en una competición en Italia.
No entrenan poco. Al menos dos sesiones diarias, nos comentan. Además del puerto y la playa, tienen a mano las instalaciones de la academia en la que Ander extiende amor y conocimiento por el remo sprint y su moderno gimnasio especializado donde terminamos la mañana grabando unos vídeos que nos costaron a la larga perder el tren de vuelta.

Hoy, tiradas de 1 minuto y 45 segundos, a 30-32 paladas por minuto. Desde la zodiac, a la que le cuesta por momentos incluso motorizada seguir el paso de Ander, la conexión entre entrenador y remero es hipnotizante. Antonio le grita durante la serie: «Hombro atrás a final de la remada para aprovechar el máximo. ¡Bien empujado esa! Vámonos a 34, Ander». Le pide alguna palada más por minuto, señal de que el estado de forma es muy bueno. «No quería decirlo yo, pero deberías venir a todos los entrenamientos», bromea Ander cuando descansa.
A este ritmo continúa la mañana, con Ander a 32 paladas por minuto mientras hablamos con su entrenador sobre la guerra entre marcas para ser el barco de los Juegos Olímpicos y sobre los planes que tienen para perfilar también la parte del sprint sobre la arena.
Entre descansos posa para la cámara. Es campechano y muy rústico. Pese a llevar tecnología perfectamente capaz de hacerlo, cuando Antonio le pregunta por sus pulsaciones se lleva la mano al cuello y cuenta manualmente. «¡Unas 180 o así!», grita de vuelta. Antonio –que le presta el reloj inteligente que lleva puesto– ríe resignado. Ya sabe cómo es.
Para cerrar la última serie, 30 segundos a máxima intensidad. La cosa es mucho más seria de lo que parecía. Lo que ya resultaba impresionante se convierte en un despliegue deportivo tremendo que realmente nos recuerda lo que estamos viendo: la lucha por el primer oro olímpico del Beach Sprint.
El nivel de un –potencial– deportista olímpico es, sin excepción, impresionante. Sorprende también su cercanía. Ander Martín es un enamorado de su deporte, uno que por fin puede practicarlo mirando al horizonte olímpico desde casa. Él es de La Mata, pedanía de Torrevieja, y su ciudad adorna sus series vistas desde babor. La foto es preciosa. Entra en trance y es su entrenador quien le tiene que parar los pies. «¿Dónde vas? ¡Que compites el sábado!», le recuerda.

Acaba de volver de concentrarse y hacer pruebas en la nueva cámara de hipoxia de Murcia, donde simula estar en altura para mejorar su rendimiento. Sus cuatro paredes acaban de producir un éxito deportivo brutal: Mariano García voló en Torun (Polonia) para coronarse campeón del mundo de 1.500m en pista cubierta con una autoridad pasmosa. Una nueva herramienta para atacar su gran objetivo: luchar por medallas –el doble mixto también es un objetivo– dentro de dos veranos en Estados Unidos.
«Me atrevo a decir que irá bien», nos confiesa con una sonrisa tímida. El deporte es como es y el camino hacia los Juegos es tan emocionante como frágil, pero podemos afirmar con conocimiento de causa que Ander está poniendo todo lo que tiene para cumplir con su cartel: candidato a medalla olímpica.
Mar, mar y después mar. Pocas relaciones deportista-deporte son tan vocacionales como la suya. Para desconectar pesca, en su tiempo libre enseña sobre el remo de mar y cuando puede también transmite su conocimiento a expediciones de otros países que viajan hasta Torrevieja para aprender de él.
A veces esa es la fórmula del éxito a nivel olímpico. Enamorarte de tu deporte, hacerlo al lado de casa, tener mentalidad para entrenar a ese nivel. Es eso que anhelamos a veces de la nieve en países más al norte en Europa y eso que ha convertido en estrellas a deportistas de disciplinas tan diferentes como Mark Spitz, Rayssa Leal o Eliud Kipchoge, pero contado en primera persona y en clave española.

«Entrenar en casa para mí ya es ganar», reflexiona. Después de años en Sevilla, regresa a casa con el anuncio del ‘beach sprint’ como deporte olímpico y se permite vivir el camino con los suyo, un lujo que no cambiaría por nada. Abraza también los baches del camino. «Lo que más me gusta de mi deporte es que es tan espectacular como impredecible», dice. Rey del caos controlado, plata mundial y europea, ojos en Los Ángeles.
Ander emprende su viaje desde La Mata, desde Torrevieja. Aguarda al otro lado Belmont Shore, en Los Ángeles, una competición sin olas pero tremendamente intensa, que condensa en un solo día algo que puede extenderse hasta en cuatro jornadas en los Mundiales. No será fácil, pero será con sus condiciones, en su casa y con su gente. Ya ha ganado.
Podrás leer la historia de Ander Martín, junto a una entrevista en exclusiva y fotos inéditas, pronto en un ejemplar en papel de la Revista Chapman. No olvides seguir nuestras redes sociales (@revistachapman siempre) para no perderte nada.

